Ejercicio de retrato I. Aproximándome a la construcción progresiva.

Abordé el siguiente retrato, de tamaño A4, con la intención de construirlo por fases sucesivas y bien definidas, uno de mis intentos por abordar la pintura de la nueva forma en que estoy aprendiendo. No puse mucho hincapié en el parecido, sí en tardar el menor tiempo posible. Tengo dos ejercicios de la misma temática. Del que presento en esta entrada no tengo fotos de todos los pasos, es una pena. En la siguiente entrada, que presento el ejercicio 2, presentaré todos los pasos que seguí en su desarrollo.

Comencemos con este. Tardé en realizarlo unas 3 horas, fresco sobre fresco, o como dicen los entendidos: alla prima.

Busqué una foto que me gustara (considero que siempre que dibujemos o pintemos algo tiene que resultarnos atractivo, es lo que hace la conexión y sin esto el trabajo se hace tedioso) y comencé.

1º. Primero hice una mancha general para ubicar el rostro en la tela, con mucho aguarrás, teniendo en cuenta las relaciones de valores de claroscuro, aunque en una escala alta (esto es, todo más claro que como se finalizará). Algunos rasgos para indicar la ubicación de cuencas de ojos, nariz y boca.

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2º. Creé el color del fondo y de la camiseta y lo cubrí todo (menos cara y cuello), invadiendo los bordes del pelo.

3º. Creé un tono anaranjado base para la piel. Desde él elaboré varios matices y con ellos manché toda la cara. A su vez elaboré tres tonos para el pelo: un grisáceo, un marrón oscuro y un marrón anaranjado. Con ellos ya tenía cubierta toda la tela. Manché los ojos con el color del fondo y los labios con un matiz de la piel. En los dientes dejé ver la tela del fondo. Perfilé cejas y ojos. Por último le dediqué un poco más de tiempo para marcar las ondas del pelo.

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4º.  Insinué los dientes con colores sucios de la paleta, trabajé un poco más los tonos de la camiseta y algunos brillos del pelo.

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5º. Maticé la cara, suavizando algunas zonas para que los cortes fueran menos bruscos. Trabajé un poco más los labios. Introduje en algunos lugares de la cara el color del fondo, y en éste algunos colores de la cara y el pelo. Al pelo le añadí un color rojizo, parecido al de los labios.  Y lo dí por terminado.

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Un saludo.

Alquimyst

Pintar la piel paso a paso.

Una tarde busqué una fotografía por internet donde apareciera un cuerpo humano semidesnudo para practicar los diferentes matices que crea la piel. El cuerpo humano me parece de las cosas más interesantes que se pueden pintar, así que cogí el pincel e hice el siguiente ejercicio:

1º. Hice una mancha general con bastante aguarrás buscando establecer tres valores de luminosidad para la piel. Con un azul para el fondo y un marrón (con 3 tonos) para la piel construí los cimientos de lo que vendría después. Esta guía es imprescindible para ir “levantando el edificio” poco a poco.

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2º. Preparo dos masas de pintura que me servirán para la piel, para el mar y para sus respectivos matices. Busco la aproximación a los tonos predominantes en cada gama, es decir, el tipo de naranja y el tipo de azul que más predominan en la fotografía:

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3º. Pinto el fondo sin hacer mucho hincapié en detalles de reflejos y olas que aparecen en la foto. Esto me ayudará a que la figura gane protagonismo. No importa si invado un poco la figura:

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3º. Comienzo a pintar a la chica. Construyo en la paleta los tonos (colores) y matices (variaciones de los tonos sin perder la identidad original) más oscuros que presenta la piel y los pongo directamente en la tela. El tono más oscuro de la piel me servirá como guía ya que posee el valor de luminosidad más bajo (aparte del bañador). Es mi punto de referencia para elaborar los otros tonos.

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4º. Ahora trabajo primero los valores medios del cuerpo (las zonas de luminosidad intermedia) variando y enriqueciendo los matices de la piel. Después cubro las zonas que conllevan la luminosidad más alta. Busco hacer grandes manchas, teniendo como referencia el color predominante de la zona y omitiendo detalles. Mi objetivo es que ya se quede toda la tela cubierta de pintura. También creo el tono para el pelo, del que obtengo dos matices, uno más oscuro y otro más claro.

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5º. Empiezo a fijarme en las zonas más pequeñas y a variar aún más los matices de la piel. Creo anaranjados, rosáceos, verdosos, grises, violetas, siempre a partir de mi color matriz para la piel y respetando la luminosidad de las zonas. Esto es muy importante. Mi paleta presenta este aspecto:

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6º. Sigo con el proceso de ir de lo general a lo particular, cada vez centrándome más en los detalles.

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7º. Ya está prácticamente terminado. Solo me queda corregir ligeramente la mano izquierda que no me convence.

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Y lo doy por terminado.

Un saludo para tod@s.

Alquimyst

Quebraderos de cabeza con los colores y las marcas. Elaborar una paleta con gran flexibilidad y poco dinero.

En el mercado hay múltiples marcas de óleos como ocurre con todos los productos habidos y por haber. Aquí en España las más conocidas son los óleos de la casa Talens, de Titán, Mir, Windsor and Newton, … todos ellos con productos en dos o tres niveles de calidad (es decir óleos de calidad alta, media y baja) cada uno con su nombre particular. Por ejemplo la casa Titán tiene la gama extrafina (la mejor y más cara), y las gamas Pizarro y Goya (de peor calidad). Lo mismo ocurre con Talens y sus óleos de la serie Rembrandt (la mejor), Van Gogh (calidad media) y ArtCreation (calidad inferior a Van Gogh).  Y como siempre un mayor desembolso suele ser sinónimo de mayor calidad. Esto es así.

Ahora bien para un estudiante como yo, que no puede permitirse precios muy elevados, puede serle de utilidad saber que los óleos de la marca Van Gogh, del fabricante Talens poseen una buena relación calidad-precio para comenzar en este mundo. Con estos óleos pueden conseguirse acabados muy buenos. Y ya se sabe, esto es como en todo, la buena realización depende del trabajo y de la mano que dirige los pinceles, muchísimo más que de poseer óleos muy caros. Pero ¡cuidado!, en mi opinión es en el término medio donde está la virtud y unas pinturas y unos pinceles de mala calidad, por otro lado, lo único que pueden hacer es frustrarnos más que llevarnos por los senderos del aprendizaje. Así que lo mejor es irse a algo de calidad media. Es una recomendación personal para empezar.

Además, conocer bien los óleos de una marca de calidad media nos permite, más adelante y con más experiencia, valorar mejor óleos de mayor calidad y comprobar en qué mejoran a los que usábamos y si merece la pena o no hacer ese gasto extra. Pero será entonces cuando hablemos con un criterio propio construido con nuestra expereincia personal y podremos elegir por nosotros mismos.

La marca citada también tiene pinceles con una relación calidad-precio correcta.

Bueno, cuando llega la hora de adquirir tubos de óleo nos encontramos que hay una variedad increible de rojos, azules, tierras,… Entonces:¿cuántos comprar?¿cuántos más mejor?

Buscando por internet encontré un blog del que he obtenido muchísima información de calidad, a cuyo autor felicité. Se llama “Pasión por la pintura al óleo” y es de Miguel de Montoro. A él sigo recurriendo, entre otras fuentes, cuando busco información relacionada con algún aspecto de la pintura. Os paso el enlace:

https://migueldemontoro.wordpress.com/author/migueldemontoro/

En una de sus entradas encontré la siguiente rueda cromática, donde aparecen los nombres comerciales de los colores que la componen:

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En la mayoría de webs recomiendan adquirir dos versiones de cada uno de los colores primarios más el blanco. Tener más tubos tiene la ventaja de poder trabajar con colores más saturados, más vivos, pero la desventaja de que los trabajos pueden quedar inarmónicos ya que éstos no se integren entre sí.

En teoría solo con los tres primarios se pueden obtener el resto de colores (los primarios no se pueden obtener por mezcla), pero en la práctica no es así por las limitaciones de los pigmentos. Vamos que para obtener un naranja a lo mejor no nos llega con nuestro amarillo y nuestro rojo porque los pigmentos no “dan de sí” y solo obtenemos un naranja aproximado al que buscamos.

Así pues, busqué dos versiones de cada primario (una versión cálida y una versión fría) y a ellos les sumé el blanco. Se supone que la mezcla de cada par de primarios generaría un primario neutro, esto es, un rojo, un amarillo, y un azul, pero luego a la hora de trabajar no es necesario hacer esto primero, solo saber qué color estamos buscando y por tanto, cuál nos interesa más. Hablaremos sobre ello.

Bien, dicho todo esto tendríamos lo siguiente:

  • Amarillo frío. Amarillo limón, de tendencia verdosa.
  • Amarillo cálido. Amarillo cadmio medio.
  • Rojo cálido. Rojo cadmio claro, de tendencia anaranjada.
  • Rojo frío. Carmín de granza o alizarin crimson, de tendencia violácea.
  • Azul frío. Azul ultramar, de tendencia violácea.
  • Azul cálido. Azul prusia o azul phtalo. Se parecen mucho, uno es más oscuro que otro.

Los artistas no se ponen de acuerdo en si el azul ultramar es más cálido (por estar más cerca de la zona cálida de la rueda) que el azul phtalo o a la inversa. Teóricamente es así, por su ubicación en la rueda, pero por ejemplo para mí, perceptivamente hablando,  me parece más cálido el prusia y el ultramar más frío. Otros artistas lo ven así también. Tampoco importa mucho esta etiqueta, pero sí saber su tendencia para construir unos u otros colores secundarios. Y el prusia elabora verdes más potentes que el ultramar, a la vez que éste es mejor para construir violetas. Ya hablaré sobre ello.

Después de decir todo esto, os presento mi paleta: amarillo cadmio claro (ya lo tenía y está  a medio camino entre los otros dos amarillos, cuando se me acabe veré lo que hago), rojo cadmio claro, alizarin crimson, azul ultramar, azul prusia y blanco titanio. No uso negro porque el azul prusia me permite construirlo, dándole además, por combinación con los otros primarios, las tendencias que yo elijo. Pocos colores y poco dinero gastado (todos de serie 1 menos los cadmios. La serie indica su precio. a menor serie, más barato). Y con ellos, por ahora, puedo aproximarme bastante bien a cualquier color.

Me despido con la foto de un ejercicio que hice en casa en formato pequeño (A4) para practicar la pincelada constructiva e intentar evitar fundir. ¡Un saludo!

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Alquimyst

Reflexiones sobre el proceso de pintar. De la frustración a la lucha. Pruebas en casa.

Hola a tod@s. Desde que empezó el curso me he visto involucrado en una lucha interminable por incorporar mi “antigua” manera de pintar a lo que estaba intentando aprender. Durante el camino me he sentido frustrado en un sinfín de ocasiones, yéndome a casa con un enfado increíble porque no me salían las cosas. Esa frustración me abrumaba. El choque entre mis esquemas antiguos  y lo que me estaban exigiendo en la facultad hacía que me quedara bloqueado en las clases, realizando ejercicios que parecen salidos de la mano de un niño (y los que me seguirán saliendo, jeje). Antes de empezar BBAA ya me gustaba pintar, pero mi forma autodidacta de proceder acabó creándome unos hábitos tales que tardaba muchísimo tiempo en finalizar una obra, obsesionándome en los detalles y sin una metodología de abordaje de las obras. En un principio pensaba que se me había olvidado pintar o algo por el estilo (circunstancia imposible y neurótica donde las haya), pero lo que este tiempo me ha enseñado es que realmente no sabía pintar, no sabia construir, o por lo menos no de una forma que me dejara satisfecho (el tiempo invertido era excesivo, todo quedaba muy “agarrado”, falto de expresión, en suma, acababa agotado). Sí que tenía buen ojo para detectar detalles y valores, pero a  escala pequeña y sin saber construir. Ahora lo entiendo como una especie de copia del detalle, sin casi ninguna construcción progresiva ni comprensión de la tridimensionalidad de las formas, así como de otros factores que son necesarios interiorizar en el desarrollo de este oficio (y de los que iré hablando). Al principio estaba muy enfocado en hacerlo bien y obtener buenas notas. Pero mis necesidades han hecho que este punto de vista se resquebraje y dé paso a un enfoque que me interesa mucho más. Lo único que provocaba esto era que no disfrutara de lo que hacía y que me sintiera bastante mal. Actualmente intento centrarme en adquirir las habilidades que necesito y dejo las calificaciones como algo secundario fruto de lo primero. Me centro en lo que necesito desarrollar para pintar como deseo (interior) y menos en las notas (exterior). Si tengo que obtener buenas notas así será y si no, así será también.

La última obra que finalicé antes de llegar a la carrera fue ésta (Uuuh… antiguos fantasmas vuelven a aparecer por mi mente, ¡fuera!, ¡fuera!). A través de ella me convencí definitivamente de que no podía seguir trabajando de esa forma:

EL NACIMIENTO DE LA AUTOCONCIENCIA:

cuadro marioneta

Como he dicho, desde mi punto de vista, aunque puede resultar estético, llegó un momento en que deseaba acabar, no disfrutaba. Mirando hacia atrás ahora veo que la pintura se quedaba como “agarrada”, falta de expresión en el trazo, demasiada atención al detalle, todo trabajado por igual. Mi creatividad se ahogaba y no podía seguir así.

Mi primer ejercicio de clase, un bodegón:

recién llegado a la universidad

Fundía , no construía por planos, se aproximaba más a un dibujo.

Luego poco a poco mi frustración fue en aumento. Me sentía muy incómodo, no comprendía por qué no podía llevarme lo que yo había aprendido antes de llegar aquí a los ejercicios de clase, y me sentía muy decepcionado. Y los resultados iban a peor…

Dos de mis últimos ejercicios en clase:

A éste lo titulé Megachufo. Jajaja. Me tengo que reír porque es que parece que lo ha hecho un niño pequeño.

niño pequeño

Y otro bodegón:

bodegon azul naranja recortado

 Esta “involución” me llevó a darme cuenta de que, en realidad, antes de llegar a la facultad sabía muy poca cosa. Me costó mucho aceptar esto. Fue entonces cuando poco a poco fui dejando de lado lo que sabía (quizá pueda utilizarlo más adelante) y acepté aprender un sistema diferente desde cero. Para ello investigué y empecé a comprender cómo construir, a buscar más información e integrar más lo que nos proponían los profesores en clase. Tuve que hacer un esfuerzo considerable para empezar a no fundir y sobre todo para soltar la pincelada, para “apoyar y soltar”. Y otro esfuerzo importante para empezar a abandonar la fijación en el detalle, para irme a valorar grandes masas en función de su luminosidad. Y así con muchos otros obstáculos.

Y en esas estoy, aprendiendo poco a poco. Y es éste aprendizaje el que iré compartiendo con todas las personas que se acerquen por aquí. Muchas gracias por vuestra atención.

Antes de irme os muestro un ejercicio que hice en casa hace muy poco sobre un trozo de lienzo de tamaño A4. Le dediqué unas 2 horas y media. Fue uno de esos ejercicios donde probaba una manera diferente de abordar la pintura, en relación  a todo eso que os he contado más arriba. Me basé en un trabajo que me gustó mucho de Damian Goidich, por su potente claroscuro y su pincelada estructural:

ejercicio copia artista reconocido

Un abrazo. ¡A pintar!

Alquimyst

Presentación

Hola, mi nombre es Pedro Piñero, de ahora en adelante Alquimyst. Actualmente estudió Bellas Artes en Valencia, y me he decidido a crear un blog porque me gustaría compartir con otros estudiantes de arte y con cualquier persona interesada en el dibujo y la pintura mis experiencias con el óleo. En alguna entrada hablaré también de problemas relacionados con el dibujo, pero mi blog está orientado principalmente al mundo de la pintura. Mi objetivo final es mostrar las dificultades que me voy encontrando en esta interesantísima profesión y los recursos a los que acudo para intentar resolverlos. Espero también que vosotros aportéis vuestros puntos de vista sobre los temas tratados para que así nos vayamos enriqueciendo mutuamente y vayamos sorteando los obstáculos en esta carrera por dominar el arte de concretar nuestros sueños.

Alquimyst