Reflexiones sobre el proceso de pintar. De la frustración a la lucha. Pruebas en casa.

Hola a tod@s. Desde que empezó el curso me he visto involucrado en una lucha interminable por incorporar mi “antigua” manera de pintar a lo que estaba intentando aprender. Durante el camino me he sentido frustrado en un sinfín de ocasiones, yéndome a casa con un enfado increíble porque no me salían las cosas. Esa frustración me abrumaba. El choque entre mis esquemas antiguos  y lo que me estaban exigiendo en la facultad hacía que me quedara bloqueado en las clases, realizando ejercicios que parecen salidos de la mano de un niño (y los que me seguirán saliendo, jeje). Antes de empezar BBAA ya me gustaba pintar, pero mi forma autodidacta de proceder acabó creándome unos hábitos tales que tardaba muchísimo tiempo en finalizar una obra, obsesionándome en los detalles y sin una metodología de abordaje de las obras. En un principio pensaba que se me había olvidado pintar o algo por el estilo (circunstancia imposible y neurótica donde las haya), pero lo que este tiempo me ha enseñado es que realmente no sabía pintar, no sabia construir, o por lo menos no de una forma que me dejara satisfecho (el tiempo invertido era excesivo, todo quedaba muy “agarrado”, falto de expresión, en suma, acababa agotado). Sí que tenía buen ojo para detectar detalles y valores, pero a  escala pequeña y sin saber construir. Ahora lo entiendo como una especie de copia del detalle, sin casi ninguna construcción progresiva ni comprensión de la tridimensionalidad de las formas, así como de otros factores que son necesarios interiorizar en el desarrollo de este oficio (y de los que iré hablando). Al principio estaba muy enfocado en hacerlo bien y obtener buenas notas. Pero mis necesidades han hecho que este punto de vista se resquebraje y dé paso a un enfoque que me interesa mucho más. Lo único que provocaba esto era que no disfrutara de lo que hacía y que me sintiera bastante mal. Actualmente intento centrarme en adquirir las habilidades que necesito y dejo las calificaciones como algo secundario fruto de lo primero. Me centro en lo que necesito desarrollar para pintar como deseo (interior) y menos en las notas (exterior). Si tengo que obtener buenas notas así será y si no, así será también.

La última obra que finalicé antes de llegar a la carrera fue ésta (Uuuh… antiguos fantasmas vuelven a aparecer por mi mente, ¡fuera!, ¡fuera!). A través de ella me convencí definitivamente de que no podía seguir trabajando de esa forma:

EL NACIMIENTO DE LA AUTOCONCIENCIA:

cuadro marioneta

Como he dicho, desde mi punto de vista, aunque puede resultar estético, llegó un momento en que deseaba acabar, no disfrutaba. Mirando hacia atrás ahora veo que la pintura se quedaba como “agarrada”, falta de expresión en el trazo, demasiada atención al detalle, todo trabajado por igual. Mi creatividad se ahogaba y no podía seguir así.

Mi primer ejercicio de clase, un bodegón:

recién llegado a la universidad

Fundía , no construía por planos, se aproximaba más a un dibujo.

Luego poco a poco mi frustración fue en aumento. Me sentía muy incómodo, no comprendía por qué no podía llevarme lo que yo había aprendido antes de llegar aquí a los ejercicios de clase, y me sentía muy decepcionado. Y los resultados iban a peor…

Dos de mis últimos ejercicios en clase:

A éste lo titulé Megachufo. Jajaja. Me tengo que reír porque es que parece que lo ha hecho un niño pequeño.

niño pequeño

Y otro bodegón:

bodegon azul naranja recortado

 Esta “involución” me llevó a darme cuenta de que, en realidad, antes de llegar a la facultad sabía muy poca cosa. Me costó mucho aceptar esto. Fue entonces cuando poco a poco fui dejando de lado lo que sabía (quizá pueda utilizarlo más adelante) y acepté aprender un sistema diferente desde cero. Para ello investigué y empecé a comprender cómo construir, a buscar más información e integrar más lo que nos proponían los profesores en clase. Tuve que hacer un esfuerzo considerable para empezar a no fundir y sobre todo para soltar la pincelada, para “apoyar y soltar”. Y otro esfuerzo importante para empezar a abandonar la fijación en el detalle, para irme a valorar grandes masas en función de su luminosidad. Y así con muchos otros obstáculos.

Y en esas estoy, aprendiendo poco a poco. Y es éste aprendizaje el que iré compartiendo con todas las personas que se acerquen por aquí. Muchas gracias por vuestra atención.

Antes de irme os muestro un ejercicio que hice en casa hace muy poco sobre un trozo de lienzo de tamaño A4. Le dediqué unas 2 horas y media. Fue uno de esos ejercicios donde probaba una manera diferente de abordar la pintura, en relación  a todo eso que os he contado más arriba. Me basé en un trabajo que me gustó mucho de Damian Goidich, por su potente claroscuro y su pincelada estructural:

ejercicio copia artista reconocido

Un abrazo. ¡A pintar!

Alquimyst

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